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jueves, 16 de diciembre de 2010

Otro año de Taiko, vamos mejorando. ¡Y sacamos el capítulo 10 de Nipoenigmas sobre los Kofun!
















Bueno por fín fué el happyoukai (発表会) o gran reunión de Miyake Taiko que se celebró como siempre en HigashiYamatoShi, una localidad a unos cuarenta kilómetros de Tokio. Este año las actuaciones fueron geniales. La pena es que no puedo enseñar vídeos porque no se permite, pero sí he capturado una imagen suelta, la que os pongo aquí arriba. Estrenando taipantsu (タイパンツ, pantalones de pescador al estilo tailandés) naranjas, ¡que quedan vistosos y se me ve de lejos! Sí, hamijos, soy el cartoniano del centro de la foto.

Como salgo yo no debe haber problemas jeje. Este año me felicitaron por el kiyari (木遣り)que hice, que es una especie de grito o cántico cuando el trabajador del campo está en medio de la faena, yo diría mas bien que es como una "llamada" que lo que expresa normalmente es algo relativo al paso del tiempo de una forma poética o que hace oilvidar el duro trabajo al que canta y le escucha. Me felicitaron no por el contenido, si no por cómo lo grite / canté (digamos que es algo parecido a una saeta en cuanto a el tono, pero por supuesto guardando mucho muchísimo la distancia, es sólo para que os hagáis una idea del tono y la fuerza de la voz en ese momento de la actuación).

El grupo hizo su número o coreografía con mucha fuerza y con bastante coordinación, excepto en algunos momentos puntuales. Aunque hay cosas que mejorar que yo pienso que este año son más debidas a cómo se decidió poner los taikos y a la acústica del escenario que es distinta y hace que el eco no ayude a coordinar los tiempos según que configuracion de taikos hagas.

Este próximo finde hacemos nuestro bounenkai (忘年会) o fiesta de fín de año. Otro año de taiko acabó, algunas personas se marcharon del grupo, otras vendrán nuevas espero, pero el espíritu se mantiene intacto. En enero habrá un training camp de tres días al que voy. Y en cuanto a compras, este año he pedido un kuropantsu (黒パンツ, pantalones negros bombachos) de Miyake, como el que suelen llevar los sensei. Todavía no me compro el kimono blanco chulo para eventos... ese lo dejo para el año que viene si hago otro año con Miyake... más que nada porque ese kimono se usa en eventos a los que va gente con experiencia, y yo llevo poco así que aunque lo tenga no lo voy a poder usar mucho. Como se dice por aquí cuando animas al que toca el taiko con todas sus fuerzas... ¡wasshoi! (わっしょい!) y ¡vamos a por otro año de Miyake!

También quería comentaros que Amaya / Irukina ha publicado el nuevo capítulo de Nipoenigmas, podcast en el que sabéis que participo. En esta ocasión os hablamos en un período de la historia japonesa muy interesante. El Kofun (古墳), y de sus grandes y misteriosas tumbas de ojo de cerradura. Estoy muy contento con el resultado porque hemos documentado muchísimo los nombres de lugares en japonés, las fechas históricas y hemos cuidado el detalle en las fotografías. Apto para todos los públicos y todo bien fechado. 21 minutos de historia y misterios de los Kofun como siempre siguiendo este enlace al post en Irukina.com. ¡Imprescindible!

jueves, 23 de septiembre de 2010

Bôsô no Mura (房総のむら)

El finde pasado mientras grabábamos un Nipoenigmas sobre el período Kôfun (古墳, siglos III-VIIdC) - llamado así por sus tumbas en forma de túmulos, del mismo nombre, tenéis algunas fotos de los túmulos debajo - Irukina y un servidor nos acercamos a la Península de Bôsô (Bôsô  Hantou 房総半島), que es la península que está al otro lado de la Bahía de Tokio, y que conforma por tanto la forma cerrada de la Bahía. Pertenece en parte a la prefectura de Chiba (千葉県).

Pese a su industrialización y a las grandes ciudades, posee, como todo Japón, unos bosques muy bien conservados. Y en uno de ellos se puede encontrar el museo al aire libre Bôsô no Mura (房総のむら), que representa una aldea de campesinos de hace unos ciento cincuenta años (finales del período Edo, principios del Meiji), donde se puede pasear por sus calles y aprender más de los oficios artesanos de la época. Tras la visita a la aldea, pudimos dar una vuelta por el bosque que la rodea y es sorprendente la cantidad de insectos gigantes que hay por estos lares. Avispones, saltamontes, libélulas acorazadas, todos gigantes... ¡hasta nos cayó una serpiente de más de medio metro desde un árbol a los pies!

Pienso volver a visitar Bôsô no Mura porque no me dió tiempo a ver los campos de arroz y de cultivos que tienen, quiero hacer algunas fotos más.

Aquí tenéis unas cuántas imágenes de la visita, si hacéis click en la imagen se ven más grandes. ^_^